jueves, 11 de diciembre de 2008

Los 10 Mandamientos


Miércoles 0630 am, la combi asesina en la que me dirijo a trabajar surca la gris mañana limeña y el frio pavimento de la av. La Marina esquivando autos y peatones como si se trataran de los obstáculos de la serie Nascar; una señora de aspecto bonachón se sienta a mi lado y reemplaza mi forma de entretenimiento, un archi comercial Ipod que me ayuda a no pensar en los kilómetros que separan mi humilde morada miraflorina de las calles del rico callao llenas de salsa y porque no decirlo muchas veces de amigos de lo ajeno (meto el Ipod al bolsillo), con la lectura de un antiguo libro el cual devora con la misma fe que yo tenía de que Alianza y el Aurich no se iban a segunda. No sé si lo leerá tratando de suplicarle al de arriba que el vehículo llegue a su destino completo, ya que estoy seguro que Jesús no era el copiloto de aquel chofer que trataba por todos los medios de batir el record de la mayor cantidad de infracciones al manual de tránsito y seguridad vial en 10 minutos, o lo que es más seguro busca en dicho libro la solución a los millones de problemas que la podrían aquejar supongo en ese momento.
Lo que sí puedo asegurar es que dicha situación trajo a mi mente un pasaje bíblico harto conocido por ustedes, que ha sido plasmado en casi todas las películas con las que los canales nacionales nos saturan durante la semana santa tratando de remover nuestros más profundos sentimientos y llamarnos a la conversión. Me refiero al buen Moisés y sus tablas de la ley, más conocidos como los 10 mandamientos; una serie de deberes del buen Cristiano que aseguran tanto el obtener la redención celestial como el vivir una vida apacible dentro de esta esfera celeste del sistema solar.
Es en ese momento que la mente se me ilumina y decido escribir éste post, pensando en mis propias leyes para tratar de atravesar el camino sinuoso de la vida sin tener que andar tropezando con la misma piedra una y otra vez. Leyes que para un hombre, enamoradizo y torpemente romántico, como el que escribe deberían ser como el ABC del pare de sufrir de una vez por todas y la manera más sencilla de llevar una relación que a continuación paso a compartir:
1º Amarás a tu flaca por sobre todas las cosas, primer graso error si consideramos que el día en que decida que no eres más su media naranja, su pedacito de cielo, su oso de peluche, su cuchi cuchi, tendrás que refugiarte en el amor propio para no tener que andar regalándole los pocos chibilines que tienes a ese tipo detrás de la barra de algún bar que te ofrece la manera más sencilla de encontrar reemplazo.
2º No tomarás el nombre dios en vano; imposible de cumplir cuando un día de pereque con tus amigos las probabilidades jueguen en tu contra y en el lugar más recóndito de la lima suburbana alguna amiga del amor de tu vida te encuentre o lo que es peor: el ella misma se encuentre con el canal 2; jurarás y perjuras por todas las cosas del cielo y del infierno que aquél día te encontrabas cuidando a tu abuelito moribundo en el hospital de la solidaridad y que aquella señorita de moral relajada y ligero accionar no es más que la dulce y tierna enfermera que lo atendía.
3º Santificarás las fiestas; pobre de ti que olvides el día del aniversario, mesario, navidad, su cumpleaños, san Valentín o cualquier fecha que ella considere importante; ese día presenciarás el apocalipsis en la tierra y de ser el mejor enamorado del mundo tú y tu cara de autogol pasaran a ser una especie de grinch desconsiderado a quien sólo le importa el irse de joda con sus patas.
4º Honrarás a su padre y a su madre; mandamiento relativo que te convierte en el chico ideal para la engreída de la casa, pero que cambia radicalmente cuando llega el momento del adiós ya que así no haya sido culpa tuya pasas a ser el desalmado villano de película del oeste que hace sufrir a la chica en cuestión.
5º No matarás; nunca seas tú que mate el amor en la relación porque serás el HDP que las dejó, pero si ellas hacen lo mismo igual tú serás el HDP que nunca las pudo hacer feliz.
6º No cometerás actos impuros, en éste mandamiento no me quiero explayar porque todos saben a qué me refiero; si lo quiebran las consecuencias al final de la relación podrían ser las comparaciones acerca de tu desempeño con el del amante de turno.
7º No robarás; nunca trates, por ningún motivo, de quitarles un pedacito de su chocolate, su mcflurry, el control de la TV, la revista del sábado, sin autorización; hacer caso omiso de éste mandamiento implicará una noche bastante fría…
8º No dirás falso testimonio ni mentira; si no cumples éste, caballero nomás infringirás el número dos también.
9º No tendrás pensamientos impuros; y menos sobre la chica de la ventanilla del banco, la que atiende en el restaurant, su amiga! etc. créanme la cara de depravados que ponemos en esa situación es raramente disimulable y las enamoradas son fieles seguidoras de Macchiavello: Piensa mal y acertarás.
10º No codiciarás la mujer del prójimo, a menos que quieras ganarte una soberana cachetada (de tu flaca) o un gancho de izquierda (su flaco) por andar volteando la cara cada vez que pase un muy bien despachado ejemplar del género opuesto.
Alguien puede cumplir con todos??? por favor háganme saber la forma, enséñenme a ganarme el cielo de una buena vez.

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